“Tenemos que valorar nuestra excelente materia prima”

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“Tenemos que valorar nuestra excelente materia prima”

En un sector tan competitivo ya de por si atomizado como es el de las conservas de pescados y mariscos en Galicia, irrumpió en septiembre de 2011 La Despensa Galaica, que en sus cuatro ejercicios completos de vida logró facturar cuatro millones de euros (un millón en 2015, casi el 50% más que el año anterior) y coocar más de dos millones en latas en el mercado gracias a la transformación de alrededor de un millar de toneladas de materia prima. Con sede en Novo Milladorio, cuenta con cuatro trabajadores y genera unos veinte empleos indirectos. Jorge Formigo es el empresario que desafió a la crisis apostando por un proyecto propio tras más de tres décadas como comercial en el ámbito de la alimnetación, los últimos quince vinculado ya al sector conservero.

¿Cuál considera que ha sido la clave que ha permitido a La Despensa Galaica abrirse un hueco en un sector de tanta tradición y competencia en Galicia?

Creo que las claves se dividen a partes iguales entre la especialización y la apuesta por materia prima gallega de calidad; la constancia, el esfuerzo  y la perseverancia a la hora de conseguir un objetivo; y la orientación total hacia nuestros clientes con un servicio pesonalizado.

Viamaris, su primera marca, lazó en 2015 varios productos en aceite de oliva ¿No resulta paradójico que en un contexto de crisis triunfe el género gurmé?

Para nosotros no es paradójico en cuanto que intentamos ofertar una óptima relación calidad-precio, además de que nuestra ajustada dimensión y especialización nos permite crecer de manera ordenada pues disponemos de mucha flexibilidad para realizar ajustes de negocio y oferta en momentos de complejidad o escacez de materia prima.

¿En dónde se encuentran sus principales mercados?

Abarcamos sobre todo la cuenca mediterránea (Cataluña y Levante) y Madrid, y estamos iniciando incursiones más laboriosas en la cornisa cantábrica, Andalucía y la zona centro.

¿Tiene el sector conservero gallego campo de proyección?

Creo que, aunque es un sector muy maduro, tiene mucho margen de maniobra, siempre sobre una base de calidad no reñida con la competitividad, la innovación y la exploración de nuevos mercados todavía muy noveles y que entiendo que tiene la capacidad de absorver una buena oferta.

¿Hacia dónde debe dirigirse?

Tenemos una materia prima excelente en nuestras rías que debemos administrar adecuadamente y valorar en su justa medida. Además de que Galicia siempre vende bien fuera, disfrutamos de marchamo de caldiad, laboriosidad y emprendimiento y ese creo que es un buen camino. Sinceramente cuando veo con demasiada frecuencia latas de atún, sardinas o calamares a disposición del consumidor final a 30 ó 40 céntimso pienso que ahí hay algo que estamos haciendo mal, porque no estamos valorizando suficientemente unos recursos marinos que fehacientemente cada vez son más escasos y, a mayores, pienso que facilitaremos enormemente la ya materializada incursión de capital foráneo.

¿Cómo ve, pues, el presente y el futuro del sector?

Considero que el presente es de excesiva atomización y, en muchos casos, de sobredimensión, lo que lleva. a una orientación desmedida hacia el volumen renunciando al valor. En este contexto, vemos que no hay una palpable capacidad de concentración doméstica por escasa capacidad de músculo financiero, lo que me lleva a pensar que el futuro lo marcarán desde fuera si no somos capaces de racionalizar y gestionar con efectividad en un marco competitivo.

 

Fuente: El Correo Gallego 20/03/16